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La degeneración macular es la causa principal de ceguera en los ancianos. Esta enfermedad que afecta a la retina, ocasiona la pérdida de la visión central, dificultando la lectura, la conducción de vehículos e incluso el reconocimiento de rostros. Aunque no tiene curación, algunos tratamientos con láser pueden reducir sus efectos.
Tomar vitaminas del complejo B, ácido fólico y vitamina B12, demostraron que se puede reducir hasta en un tercio el riesgo de la degeneración macular. Los cereales fortificados, menestras, nueces y verduras verdes son alimentos muy ricos en complejo B.
Los ancianos con este mal también pueden retrasar su avance consumiendo más verduras y frutas.
Las vitaminas C y E, y el zinc también han mostrado efectos positivos contra dicha enfermedad, por ello es prudente tomar un multivitamínico como prevención durante la ancianidad.
Por el contrario, consumir carne roja a diario puede aumentar hasta en 50% el riesgo de pérdida de la visión en la ancianidad.
Recuerde que el cigarrillo, al ser perjudicial para los vasos sanguíneos, también deteriora la salud de los ojos.
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