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Estudios recientes han demostrado que el cerebro de las personas con sobrepeso u obesidad, puede envejecer más rápido y están en mayor riesgo de desarrollar futuras enfermedades neurológicas, como la demencia senil o el Alzheimer.
En el caso de los niños, es posible que el sobrepeso y la obesidad perjudiquen su desarrollo mental.
Además, se ha comprobado que el ejercicio puede perder su efecto preventivo contra los males cardiovasculares, en las personas con un exceso de peso corporal, pues aún siendo físicamente activas, los que tienen este tipo de problemas están en mayor riesgo de padecer una enfermedad al corazón, que una persona con peso normal que es sedentaria.
Esto indica que conservar un peso saludable es aún más importante para el corazón que hacer ejercicio.
Esto se debe a que el tejido adiposo acumulado en el cuerpo produce sustancias que pueden incrementar el endurecimiento de las arterias y la inflamación a nivel circulatorio, un efecto totalmente contrario al que ocasiona el ejercicio que, por el contrario, ayuda a evitar los coágulos y mantiene saludables los vasos sanguíneos.
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