La papa es una valiosa fuente de energía de mediano plazo que sirve para sostener las actividades de cualquier intensidad, controlando simplemente la cantidad consumida.
Una papa mediana sancochada aporta alrededor de 150 calorías y buenas cantidades de vitamina C para fortalecer las defensas, vitamina B6 para el sistema nervioso, potasio para la contracción muscular y, además, es fuente de fibra que ayuda a mantener un intestino sano y aporta 0% de grasa, colesterol y sodio.
Además es rica en antioxidantes que pueden protegernos contra enfermedades que aparecen con el envejecimiento.
Recientemente, investigadores finlandeses han descubierto que la papa puede ayudar a reducir la presión arterial y favorecer la irrigación arterial, de gran importancia para la salud del corazón, el riñón y de los diabéticos.
La papa en sí misma no es engordante, lo que engorda es la cantidad de grasa que se le agrega durante la preparación, como el aceite en las papas fritas o la mantequilla en un puré.
Recuerde también que cocer la papa con su cáscara disminuye la pérdida de sus nutrientes.