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El género es un factor importante en cuanto a la alimentación. Los varones tienen una composición corporal con mayor musculatura y menor tejido adiposo que las mujeres, quienes tienen mayor necesidad de alimentos.
No solo el tamaño corporal determina la diferencia en la cantidad de nutrientes que ingerimos a diario. Por ejemplo, el estado fisiológico de las mujeres, es decir, el embarazo y la lactancia incrementan los requerimientos, mientras que dura la formación del bebé o la leche materna.
Mientras los varones necesitan de energía, proteínas, vitaminas y minerales que las mujeres, la necesidad de hierro es la única demanda nutricional que es más importante en las mujeres, ya que las pérdidas de este, a través de la menstruación, necesitan compensarse con alimentos ricos en hierro, como carnes, vísceras rojas y menestras. Además, el calcio es un mineral que las mujeres requieren con mayor urgencia que los varones, porque el proceso de descalcificación de los huesos se inicia a menor edad debido a la menopausia, alrededor de los 40 años.
Debemos tener en cuenta que la estatura y la actividad física determinan la cantidad de calorías que debemos consumir cada día.
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