Lo preocupante es que las personas con obsesiones, aparte de los síntomas descritos, se van volviendo cada vez más frías emocionalmente. No toleran estar mucho tiempo con otra gente, no pueden tocar a otras personas o tener relaciones sexuales porque piensan que se pueden contaminar, no pueden enamorarse porque sienten que no aman a nadie. Algún paciente ha descrito que lo que más desea es sentir alguna sensación agradable por algo, pero no sale de la frialdad y la incapacidad de gozar con nada por más grato que sea.
Muchos no pueden casarse, tener hijos ni formar vínculos. Por ello se recomienda que la persona que sienta esta frialdad de afecto, no deje de pedir ayuda profesional.