En los niños, hasta los 4 años, la dermatitis alérgica se presenta como ronchitas con vesículas de agua (parecidas a la varicela) y salen en los miembros inferiores (tobillos y pies), manos y cintura. El niño se rasca mucho y llega a producirse heridas sangrantes que pueden infectarse. Si esto no sucede, quedarán manchas en cada una de las lesiones después de cicatrizar.
También hay cuadros de urticaria, lesiones tipo mancha-ronchas grandes y pequeñas que se presentan en diferentes lugares del cuerpo, con bordes que llamamos geográficos (como un mapa) que pican mucho, que tardan en mejorar a pesar de aplicarse tratamientos agresivos y que suelen repetirse con la ingesta de determinados alimentos o medicamentos.
Para resolver estos problemas, se debe acudir al especialista alérgico que ayudará a conocer qué elementos o alimentos son los responsables de estas alergias.
Además de los medicamentos antialérgicos, existe la posibilidad de fabricar vacunas (personalizadas) que permitan hacer menos alérgica a la persona.