Para valorar la densidad mineral de un hueso, actualmente se mide el contenido mineral óseo de la 2ª, 3ª y 4ª vértebras lumbares (L2, L3, L4) y el cuello del fémur. La paciente suele colocarse echada boca arriba en la camilla y debe permanecer quieta, relajada y tranquila durante toda la exploración, para que esta sea lo más útil y fiable posible.
Mientras el paciente está acostado, un escáner pasa sobre todo el cuerpo, y se utilizan dosis bajas de rayos-X (alrededor de una décima de la dosis de radiación utilizada en una radiografía de tórax). Existen aparatos portátiles que miden la densidad ósea en la muñeca o en el talón. Pueden ser de gran utilidad como herramientas de detección para ayudar a identificar a las personas con sospecha de osteoporosis. Sin embargo, como la densidad ósea puede variar dependiendo de la parte del cuerpo en donde se mide, es posible que estos aparatos no reflejen el verdadero riesgo de sufrir una fractura.
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