En síntesis, la formación del hueso disminuye mientras la destrucción del mismo continúa, ya sea con el ritmo habitual o, caso contrario, aceleradamente. En otras palabras, el equilibrio entre el hueso construido y el hueso destruido se encuentra alterado, prevaleciendo este último.
¿Por qué es tan frecuente esta alteración en las mujeres? Porque al disminuir la cantidad de la hormona estrogénica (estrógenos), que ocurre durante la premenopausia y menopausia, decrece la actividad de los osteoblastos (células que fabrican el hueso).
Sin embargo, a pesar que en todas las mujeres menopáusicas hay menos estrógenos, no todas sufren de osteoporosis. La próxima semana explicaremos por qué.