La leche materna es el único alimento que, sin usar otros que compitan con ella, nos asegura un crecimiento y desarrollo saludables, evitando la desnutrición y obesidad del niño.
Además, protege al recién nacido de infecciones diarreicas y respiratorias, previniendo también la presentación de alergias.
Nunca se malogra
Este alimento materno es más económico que cualquier otro, aunque sea regalado, ya que la preparación de otra leche obliga al hervido de agua y material para su administración. Siempre está disponible a temperatura adecuada y nunca se malogra.
Toda madre que es capaz de concebir, está totalmente capacitada para alimentar con el pecho materno, de manera exclusiva, a su bebé hasta los seis meses.
La alimentación no láctea debe iniciarse sólo a partir del quinto o sexto mes de vida.