La deshidratación se clasifica en leve, moderada o severa sobre la base del porcentaje de líquido corporal que se ha perdido o que no se ha repuesto. La deshidratación severa es una situación de emergencia potencialmente mortal.
Si un paciente presenta diarreas de más de 24 horas, que no ceden con una dieta adecuada y medidas caseras, la consulta médica en este caso es urgente, con el fin de determinar el origen de la misma, que puede ser viral o bacteriano.
Una vez que se haya identificado la causa, se procede a prescribir el tratamiento adecuado tanto para la diarrea como para prevenir la deshidratación la cual, como dijimos anteriormente, puede ser mortal, más aún en niños y adultos mayores.