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Constantemente estamos destruyendo y formando huesos nuevos durante la vida. Hasta los 30 años, las mujeres pueden formar mayor resistencia en sus huesos; los varones pueden hacerlo hasta los 35 años.
Luego de esta edad, nuestros huesos se van debilitando progresivamente y de acuerdo a la fortaleza acumulada en ellos durante la juventud, podemos llegar en algún momento a tener osteoporosis (hueso poroso).
El ejercicio es, quizá, la forma más efectiva de prevenir este mal. Los huesos se vuelven más densos y fuertes cuando más actividad contra la gravedad realizan, es decir, cuando el hueso necesita levantar peso, incluso el peso del propio cuerpo, como hacemos al caminar, correr, subir escaleras o bailar.
Si no los ejercitamos, se debilitan y es por ello que las personas postradas en la cama tienen los huesos más frágiles y débiles. Los ejercicios más recomendables para fortalecerlos son el vóley, básquet, fútbol, tenis, frontón y natación, entre otros, aunque, en general, realizar cualquier tipo de actividad física hace también un favor a nuestros huesos.
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