|
Bajo situaciones de estrés, el cuerpo produce sustancias que incrementan el latido del corazón y la presión arterial para ayudarnos a estar alertas.
Durante situaciones esporádicas, el estrés tiene una finalidad útil en nuestra vida al hacernos responder de manera adecuada a los desafíos; sin embargo, su efecto crónico tiene efectos negativos, porque estas mismas sustancias aumentan ocasionando mayor acumulación de grasa corporal, especialmente a nivel abdominal donde es más peligroso.
También debilita el sistema de defensas y nos hace más susceptibles a infecciones e incluso podría causar envejecimiento prematuro.
Por ello es que la combinación de un ritmo de vida estresante y una alimentación alta en calorías, pueden conducirnos más rápido a la obesidad.
Hay muchas personas que han vivido toda su vida con niveles altos de estrés y ya lo consideran normal. En estas personas consumir demasiada cantidad de alimentos, a veces con la finalidad de aliviar su estrés, puede ser el detonante para convertirse en obesos.
Así como es importante tener una alimentación balanceada, el equilibrio mental también desempeña un papel importante en el control del peso.
Recuerde no estresarse demasiado con las pequeñas cosas en la vida y concéntrese más en el presente, que vivir rememorando el pasado o preocuparse antes de tiempo sobre lo acontecerá en el futuro.
¡Nestlé le desea a todos los lectores de Trome un venturoso año 2008!
|