Las mujeres que inician dietas estrictas, sin asesoramiento médico, alteran mecanismos fisiológicos del organismo en la producción hormonal.
Las deficiencias de algunos oligoelementos, como el ácido fólico, y de vitaminas (A, C, D, E, B1) y minerales (selenio, zinc, calcio, yodo y hierro) están asociados a los trastornos de la alimentación que pueden provocar infertilidad.
Las grasas son importantes, ya que muchas hormonas femeninas, como la progesterona, se forman a partir de grasas como el colesterol. Un aporte adecuado de grasas es importante para un apropiado funcionamiento de los sistemas hormonales. Una dieta beneficiosa para la fertilidad, es aquella que no excluye ningún grupo alimenticio y aporta una cantidad adecuada de nutrientes. El mejor consejo es ir al especialista, antes de realizar una dieta.