Pero frente a lo que uno piensa, la autoestima no es un valor que se puede adquirir mediante ejercicios de concentración, ni tampoco leyendo muchos libros. Ella es el resultado del modo como los seres que nos criaron nos miran, nos aman, o nos detestan, y eso trasmitido al niño generará el sentimiento de 'sí soy valioso, sí me quieren' o, en su defecto, lo opuesto, 'no valgo, no sirvo y soy un derrotado'.
Cultive buenas amistades
La recuperación de la autoestima habrá de buscarla, al tomar la decisión de no estar cerca de personas que nos humillen, como tampoco de vincularse por obligación con empresas o trabajos autodestructivos y, finalmente, cultivar el contacto humano que genere alegría y nada de crítica.
Las personas que elevan nuestra autoestima son aquellas que tienen estas tres características:
-Nos quieren, nos aman y nos lo demuestran.
-Aprecian el esfuerzo de nuestro trabajo y siempre quieren enseñarnos o aprender de nosotros.
-Aunque no sean nuestra pareja, siempre que nos ven procuran darnos alegría, una sonrisa, ante nuestra presencia y un buen sentido del humor.