11 de marzo de 2008
Padres e Hijos
Fernando Maestre - Sicoanalista - CMP 01232
El orgullo, ¿virtud o enfermedad?
El orgullo es un término que puede resultar verdaderamente impreciso, pues nadie puede negar que tener amor propio, que incluye sentirse orgulloso de su historia, pueda ser desdeñado como, por ejemplo, sentirnos orgullosos de nuestro apellido, obras, hijos o, inclusive, del rincón pequeño que nos vio nacer en nuestra patria.

Pero también hay otra acepción que tiene la palabra 'orgulloso', y ella es cuando la usamos para denominar conductas vanidosas, que más describen actitudes soberbias que, lejos de causar un engrandecimiento del ser, sólo muestran que quien las padece tiene un 'Yo pequeño' que no soporta pedir perdón, ni tolera dar marcha atrás en aquello que se equivocó.

Padres violentos
Este ser 'orgullosos' es producto de una familia donde fue tratado despectivamente, producto de lo cual no pudo desarrollar posibilidades de aceptar sus errores, de darse cuenta que se equivocó, y comprender que no está obligado a saber, a la perfección, todo aquello que decide hacer.

Estas personas, cuando era niños, fueron tratados en el ámbito familiar como enemigos. Por lo general, tuvieron padres violentos e incapaces de estimular el crecimiento de sus hijos, con lo cual aplastaron el creciente ego de esa persona, convirtiéndola en un ser que se esconde (falsamente) detrás de una 'perfección' que no reconoce errores.

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