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El cáncer ginecológico no distingue sexo, edad, raza, ni condición social. Sin embargo, existen signos, señales y recomendaciones a seguir que podrían ayudar a prevenir, detectar y tratar esta enfermedad en estadios iniciales.
Las grasas saturadas representan un gran riesgo en el origen de los cánceres del tipo hormonal (como el cáncer de mama, ovario y endometrio), al ser ingeridas por el organismo se convierten en hormonas llamadas estrógenos, aumentando las posibilidades de padecer cualquier cáncer de este tipo.
Con respecto al cáncer del tipo infeccioso (como el de cuello uterino), el inicio de las relaciones sexuales a temprana edad y el tener muchos compañeros sexuales incrementan la posibilidad de padecer este mal, que si es detectado a tiempo tiene muchas probabilidades de ser curado.
Por ello, cada año se registran alrededor de 5 mil casos de cáncer de cuello uterino.
La mejor manera de detectar el cáncer ginecológico es a través del chequeo integral, que mediante la evaluación de todo el aparato reproductor femenino brindará un diagnóstico eficaz y preciso.
Para prevenir el cáncer de mama se recomienda una ecografía mamaria en mujeres menores de 40 años, mientras que en las mayores se sugiere someterse a una mamografía.
Evite el tabaco, ya que la nicotina y el alquitrán alteran el buen funcionamiento de las células, originando el cáncer. Ingerir alimentos verdes y ejercicios continuos es lo más adecuado para una mejor calidad de vida.
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