La mejor estrategia preventiva de una mujer frente al cáncer es el chequeo ginecológico, que consiste en un conjunto de exámenes especializados con el fin de evaluar el estado de todos los órganos importantes como son las mamas, el endometrio, la vagina, el cuello uterino, las trompas de Falopio, los ovarios y el útero.
Sólo el 5 por ciento de las mujeres acude al ginecólogo de manera preventiva, ya que el 95 por ciento restante busca atención cuando se siente enferma o presenta los síntomas de alguna dolencia, lo cual evidencia la falta de una cultura de la prevención en el país.
Gracias a los chequeos preventivos se evitan infecciones, trastornos, alteraciones hormonales, quistes, enfermedades degenerativas y oncológicas, perjudiciales a la salud de la mujer porque pueden provocarle la muerte.
Los principales factores de riesgo hacia un cáncer femenino son el sobrepeso u obesidad, cigarro, alcohol, enfermedades de transmisión sexual, edad avanzada, uso prolongado de anticonceptivos y la terapia de reemplazo hormonal (durante la menopausia).