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Durante los nueve meses de gestación, el desarrollo del nuevo ser depende enteramente de la madre. Es fundamental llevar una alimentación saludable.
En el primer trimestre no se debe incrementar la cantidad de alimentos, pero sí asegurarnos de comer con variedad sin omitir ningún grupo esencial (carnes, menestras, lácteos, verduras, frutas, cereales).
A partir del cuarto mes, la madre necesita aumentar una pequeña comida adicional a la habitual, generalmente, a base de un lácteo, para la formación del esqueleto del bebé; una carne, para acrecentar la formación de hemoglobina y un cereal integral, rico en energías para subir el peso necesario hasta el final del embarazo, así como fibra que ayude a prevenir el estreñimiento. En el embarazo el agua corporal total aumenta en siete litros, por ello es necesario beber al menos 3 litros de agua al día, para prevenir la deshidratación y las infecciones urinarias. Consuma jugos de frutas recién preparados, que aportan vitamina C a fin de fortalecer la piel contra las estrías y potasio, para una buena circulación.
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