Los celos benignos nacen con el niño, y se manifiestan cuando llora amargamente al ver cómo su madre atiende a un hermano o a otro niño conocido. También es clásico ver cómo los pequeños atacan al padre cuando ven que la madre le expresa su amor profundo, y ni qué decir de los adultos cuando presencian que su pareja está siendo mirada insistentemente por un rival.
Estos celos se pueden considerar como normales, pues son fruto de una percepción correcta y surgen como resultado del dolor anticipado de pensar que se pueden quedar solos. Además, estos celos 'normales' también tienen su lado útil, sobre todo, en 3 aspectos:
1. Aumentan el deseo sexual del celoso por su pareja.
2. Incrementan la autoestima de la persona celada.
3. Reactivan a la pareja y la obligan a reforzar sus lazos de fidelidad.