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Se han podido identificar, varios factores de riesgo y de protección contra la demencia senil. Por ejemplo, son factores de riesgo un bajo consumo de ácido fólico, vitamina ampliamente distribuida entre las verduras verdes y los cítricos, así como vitaminas del complejo B, como la vitamina B12 que está en los lácteos.
La obesidad y la excesiva acumulación de grasa abdominal, en la edad madura, también tienen una conexión fuerte en el desarrollo de la demencia senil.
Por el contrario, un alto consumo de antioxidantes, especialmente de frutas y vegetales coloridos, y grasas Omega 3, provenientes de pescados grasosos, las nueces, la linaza y el aceite de canola, disminuyen el riesgo del mal de Alzheimer. Sin embargo, los estudios indican que tomar suplementos de vitamina B, cápsulas de Omega 3 o antioxidantes en pastillas, no es tan efectivo, evitando la demencia ni disminuyendo su desarrollo.
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