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La fiebre reumática, que suele afectar a niños de entre 5 y 15 años, se produce después de una faringo-amigdalitis a repetición (por estreptococo) que no se diagnosticó o fue insuficientemente tratada.
Frente a un paciente con hinchazón de una sola articulación, la sospecha inicial es una artritis bacteriana, por lo que el médico pedirá un examen del líquido articular (extraído con punción), solo contraindicado si hay infección alrededor de la articulación.
También se necesitan radiografías y exámenes de sangre (dosaje de anti-estreptolisinas), para confirmar infección previa por estreptococo aún sin síntomas y descartar infección generalizada.
El tratamiento debe ser en un centro hospitalario con médicos especialistas, antibióticos por vía endovenosa, oral y, posiblemente, drenaje de la articulación.
La fiebre reumática no es contagiosa, pero sí la faringitis estreptocócica que la desencadena (más si hay hacinamiento). Para prevenir se debe identificar pronto la infección y darle adecuado tratamiento antibiótico (no menor de 10 días).
Antes, el haemophilus influenzae era la causa más frecuente de artritis bacteriana en niños de 1 mes a 5 años, esto cambió con la vacunación; por ello, no olvide ponerle sus 3 dosis al niño.
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