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Nadie podrá objetar que es natural que la pareja dependa de alguna forma el uno del otro, mientras que no exceda los límites de lo individual; pero si por exceso de amor se atropella la libertad del cónyuge, se habrá iniciado el camino al deterioro fatal del vínculo.
Existen muchas parejas estructuradas en base a situaciones de dependencia patológica y enfermiza, donde uno de ellos queda absorbido por el otro, sin poder tomar iniciativa por sí solo o sin 'el visto bueno' del cónyuge.
La causa más común de esto es su necesidad de 'reasegurarse' que no será abandonado, que nunca se quedará solo, convirtiéndose en una persona absorbida por su pareja.
Otra causa es la forma de crianza que la mujer tuvo de niña, pues en estos casos se le educó como fin en su vida el tener un marido al lado y criar hijos. Si ese mensaje ingresó firmemente en su mente y su esposo la abandona, no sólo lo perdió a él, sino también su vida, por lo cual llega incluso a pensar en el suicidio.
Por ello, es vital educar a los jóvenes para que formen vínculos de amor, pero sin perder de vista que todos debemos ser seres autónomos, capaces de soportar la separación, el abandono o el desamor.
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