Cuando los padres se enteran de esto, luego de recuperarse del susto, se preguntan: ¿qué debo hacer?, ¿le hablo?, ¿lo regaño?, ¿qué le digo?
En estos casos es vital que los padres asuman que algo se les fue de las manos, pero pueden hacer con su hijo lo siguiente:
1. Invítelo a hablar en un espacio privado, sin prisa, para que no evada, minimice o fugue del tema. Plantéele su preocupación de saber que tiene material pornográfico o lo que fuere. No lo regañe, no lo castigue, no lo humille.
2. Escuche con calma lo que le responde, no lo ataque ni ofenda. Si no sabe cómo actuar, dígale que pensará más las cosas y volverá a hablar con él (ganará tiempo para consultar el problema).
3. Luego, queden en conversar del tema 2 ó 3 días por semana, los dos solos. Siempre aconséjele valores familiares, la paternidad responsable, la importancia de postergar la iniciación sexual y oriéntelo a los deportes, espiritualidad y cuidados en familia.