Puede ser ocasionada por virus o bacterias, pero además tener causas químicas, tóxicas o relativas a problemas cardiacos.
Por lo general, si es sólo viral (sarampión, varicela, etc.), la evolución es buena. En caso de ser bacteriana, es originada por microorganismos como el neumococo, hemofilus influenza, estreptococo y estafilococo.
Atención a síntomas
La neumonía se presenta como complicación de un cuadro infeccioso respiratorio viral, y hay que estar alerta si el niño presenta fiebres muy altas, tos frecuente, respiración agitada, decaimiento, vómitos y pérdida de apetito. El diagnóstico será confirmado a través de radiografías del tórax.
La neumonía viral se trata con cuidados que eviten complicaciones; pero la de tipo bacteriana necesita antibióticos.
Además, la tuberculosis pulmonar puede manifestarse al inicio como neumonía; y la bronconeumonía puede provocar la muerte.
Todo niño debe ser vacunado contra el hemofilus influenza, el neumococo, la tuberculosis y la difteria.