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La miel ha sido apreciada desde la antigüedad, no sólo porque endulzó nuestro paladar mucho antes de conocerse el azúcar, sino también por sus propiedades para la salud. Tratemos de no darle miel de abeja a los niños menores de un año, porque aún son vulnerables a las esporas de bacterias que contiene esta sustancia.
La miel está formada principalmente por azúcares y agua, aunque también contiene, a diferencia del azúcar blanca, vitaminas y algunos minerales. Sin embargo, lo que más llama la atención actualmente es su contenido de antioxidantes que pueden proteger la salud.
La miel es reconocida por su propiedad de aliviar la irritación de la garganta, debido a sus propiedades antimicrobianas contra bacterias y hongos. También ha sido empleada para evitar inflamaciones en la boca, así como tópico antiséptico para heridas y quemaduras de la piel. Por otro lado, este alimento puede estimular el crecimiento de las bacterias benéficas para el intestino que contiene el yogur probiótico.
No se exceda En promedio, la miel es de 1 a 1.5 veces más dulce que el azúcar y también más energética, por lo que puede engordar si nos excedemos en su consumo. Una cucharada de miel tiene 64 calorías, mientras que una cucharada de azúcar 40 calorías.
Dado que el consumo promedio de azúcares de una persona es de unos 70 kilos por año, sustituir una parte del azúcar que consumimos por miel de abeja, es una buena manera de aumentar nuestra ingesta de nutrientes y mejorar nuestras defensas corporales.
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