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Al hablar de madres solteras tenemos que dividir nuestro pensamiento en dos fracciones. Por un lado, saludar la reacción de valentía, de valor y de coraje que tienen las mujeres que asumen la determinación de dar a luz al hijo que llevan en su vientre y que, por lo general, es producto de una equivocación o un error de calculo, y que pese a ello están decididas a conservar la vida que llevan dentro.
Por otro lado, no caer en el facilismo idealizado de creer que una mujer, por sí sola, va a poder llevar adelante una crianza que, todos sabemos, es mucho mejor que se lleva adelante con la participación del padre.
Pautas La madre soltera deberá de medir sus fuerzas y saber hasta dónde puede entregar su vida a favor de ese hijo.
Primero deberá saber que al niño no le agrada tener una madre 'sacrificada', pues esto será un ejemplo de masoquismo femenino.
En segundo lugar, deberá tratar de involucrar al padre de la criatura para que, progresivamente, se acostumbre a asumir la función de papá.
En tercer lugar, deberá de resignarse y aceptar que tendrá que dar a su hijo, de modo exclusivo, al menos tres años de su vida.
Finalmente, aunque reciba la ayuda de su familia, ella deberá tener la participación más preponderante en el cuidado del bebé.
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