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La mastitis es una infección que se desarrolla al iniciar la lactancia materna y, de no ser curada, podría derivar en enfermedades más graves. Este mal se origina cuando aparecen unas bacterias que invaden los conductos de la leche o entran por las grietas delgadas que se originan en el pezón, a causa de las mordidas del infante en las primeras semanas de lactancia.
Otras causas que favorecen su aparición son las enfermedades benignas, como las fibroquísticas y las lesiones malignas originadas por el cáncer. Entre sus síntomas más habituales destacan: enrojecimiento de la piel en el seno afectado, secreciones del pezón, sensación de cansancio y malestar general. Eventualmente, también puede presentarse fiebre.
Recomendaciones Las mujeres que están en la etapa de lactancia, deben seguir las siguientes recomendaciones:
No deje que los pezones lleguen a agrietarse o inflamarse.
Lávese el pecho con agua tibia y séqueselo con cuidado antes y después de amamantar.
Deje de lactar y use un succionador de leche.
Al notar que tiene los síntomas, debe acudir de inmediato al médico.
Si tiene una herida en el pezón, a raíz de una mordida, también acuda al médico.
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