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Para muchos niños la relación que ellos tienen con su colegio suele ser muy importante, así llegan a considerarlo como si fuera su segunda casa, teniendo un particular amor tanto por sus instalaciones, aulas, patios o jardines, como también por sus compañeros y profesores.
Sin embargo, la vida hace que muchas veces tengan que cambiar de colegio por diferentes razones, ya sea porque los padres se mudan de barrio o, tal vez, por causas de conductas o bajo rendimiento, en cuyo caso el niño se siente como expulsado, sufriendo un profundo dolor en el alma y una sensación de 'expatriación'. También se puede dar el caso que los padres lo cambien de colegio sin dar ninguna razón o explicación al niño.
Reacciones intensas En estos casos, la reacción de los niños puede ser muy intensa. Lo primero que mostrarán es una baja en su rendimiento académico, también sufrirán de una desadaptación intensa con lo cual se negarán a tener nuevos amigos, creándose la fama de ser antipáticos o, incluso, rechazado por el grupo preexistente.
Finalmente, manifestarán un rechazo intenso a sus padres, a quienes culparán de este cambio inoportuno y doloroso que están pasando. La solución consiste en darle tiempo al tiempo y, finalmente, si se trata de jóvenes saludables, lograrán su objetivo y se adaptarán.
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