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La cebada es un cereal con un rico sabor parecido a la nuez y tiene una consistencia crujiente y firme como la pasta. Generalmente la conocemos porque se fermenta para elaborar malta, el principal ingrediente de la cerveza o porque también la consumimos como un tradicional emoliente.
Es sabido que la fibra de la cebada es buena para evitar el estreñimiento, pero además de esa ventaja, la fibra de la cebada estimula el crecimiento de las bacterias que protegen nuestro intestino, y reduce considerablemente el colesterol, purifica el hígado e incluso puede evitar los cálculos renales.
Su riqueza en vitamina B3, que beneficia la circulación sanguínea, la convierte en un aliado del corazón. Los diabéticos tienen razones para hacer de la cebada su cereal predilecto, pues su fibra evita que la glucosa sanguínea se eleve demasiado.
¿Cuánto aporta? Una taza de cebada diaria aporta la mitad de lo que el organismo necesita de selenio, un importante antioxidante que puede proteger al intestino. También contribuye la tercera parte del cobre, mineral que podría reducir los síntomas de la artritis; además de dar casi la quinta parte del fósforo necesario para almacenar la energía.
Ahora ya sabe, en lugar de hacer un aguadito de arroz, agregue cebada para proteger a su corazón y a su sistema digestivo. Y recuerde, si se consume con cáscara, para conservar toda su fibra y nutrientes, su salud se lo agradecerá.
La cebada es ideal como refresco natural y cualquier integrante de la familia lo puede consumir.
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