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Una de las mayores preocupaciones de los padres es constatar que su hijo que está llegando a los 12 años, tiene una conducta antisocial muy marcada y se pasa el día metido en la casa viendo televisión o, peor aun, colgado a la Internet.
Estos niños suelen sentirse cómodos en el aislamiento social en que ellos mismos se han colocado y ni siquiera son conscientes de que están perdiendo su vida y los progresos sociales que todo adolescente está obligado a realizar.
En efecto, así como es vital que un joven asista al colegio e interactúe con sus amigos, también es necesario que en sus horas libres intente seguir relacionándose con nuevos amigos ya sea del barrio o los mismos condiscípulos que tenía en su aula.
Es normal que se llamen por teléfono, que queden para ir al cine, es natural que organicen fiestas entre ellos y que se reúnan en un parque o la casa de alguno a charlar.
Pero si un jovencito evita este desarrollo natural es probable que tenga un problema de personalidad o padezca de un apego muy grande al hogar y en especial a su madre, no deseando crecer o deseando, mejor dicho, seguir siendo niño cerca de su madre. Estos casos necesitan ayuda psicológica por lo que no debe tardar en proporcionársela.
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