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Las proteínas son nutrientes muy importantes para el cuerpo, constituyen la base para la formación de todos los tejidos (piel, órganos, cabello, sangre, etc.), propiciando así la regeneración celular y el crecimiento. En general, las proteínas de origen animal (leche, carnes, huevo y pescado) son consideradas de buena calidad y superiores a las vegetales (menestras, verduras y frutas).
La combinación de proteínas vegetales entre sí, especialmente el consumo de menestra con cereal (lentejas con arroz), incrementa la calidad de la proteína hasta un 70%, el mismo valor que tienen las carnes. Igual ocurre cuando agregramos carne o huevo a un plato de fideos, puré o menestra: mejoramos la calidad proteica del plato.
La proteína animal es altamente digestible a comparación de la vegetal. Para digerir con mayor facilidad cualquier proteína es recomendable la cocción, pero no excesiva.
Los niños, las mujeres embarazadas, las lactantes y personas con infecciones, fiebre, fracturas o quemaduras, necesitan consumir más cantidad de proteínas para cubrir sus requerimientos incrementados.
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