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No siempre la causa del maltrato escolar se le puede adjudicar a los profesores, más aún, cuando la mayoría de los niños maltratados en los colegios proviene de los propios compañeros que -liderados por algún condiscípulo cruel y violento- decide atacar a algún compañero que, por lo general, no sabe defenderse bien.
En efecto, en los colegios con numerosos alumnos no se suele tener un debido control y vigilancia del modo como se desarrollan las agresiones entre compañeros en las horas de recreo. Así, encontramos que pequeños grupos violentos obligan a pelear a dos jóvenes tranquilos o que líderes desadaptados abusan de los más tímidos a los cuales les quitan sus loncheras o, incluso, los golpean disimuladamente haciéndoles saber que 'diariamente recibirá una cuota de puñetes'.
Hay casos en que la ofensa es contra el honor sexual y, una vez más, no falta el abusivo que insulta u ofende físicamente al más tímido. Por eso, los padres de familia siempre deben estar alertas del modo cómo regresan sus hijos a la casa, no está de más que revisen sus brazos o su espalda, pues muchas veces ahí están las marcas o moretones del maltrato del cual han sido víctimas. Igualmente, enséñele a su pequeño a quejarse y si usted descubre que él está siendo maltratado, no dude en cambiarlo de inmediato de colegio.
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