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La cena es una de las tres comidas principales del día, que se suele realizar al final de la tarde o en la noche. Nutricionalmente, representa alrededor del 20% de los nutrientes que requerimos durante el día, es decir, es la comida más ligera que tenemos.
Sin embargo, es la comida que con mayor frecuencia se comparte en familia.
Una cena balanceada nos da la oportunidad de consumir más verduras durante el día, ayudándonos a conseguir todas las vitaminas y los minerales que necesitamos para defendernos de las enfermedades. Por ejemplo, vitamina A para los ojos o potasio para los músculos. Al igual que el almuerzo, la cena es el momento propicio del día para ingerir una buena cantidad de hierro proveniente de productos cárnicos, necesarios para mantener niveles adecuados de hemoglobina.
Con frecuencia escuchamos que para perder peso, debemos dejar de cenar de noche, pero esto no puede ser más falso. El cuerpo utiliza las calorías de la misma manera por la mañana, la tarde o la noche sin importar la hora, pues lo que cuenta es la cantidad y tipo de calorías que consumimos.
Tener una cena en familia puede ayudar a prevenir el sobrepeso en los adolescentes, porque en el hogar es posible promover el consumo de alimentos saludables, como las verduras o los cereales enteros. Consumir una cena familiar también puede ayudar a los desórdenes alimentarios, como la bulimia nerviosa, un serio problema que afecta a las adolescentes y las mujeres jóvenes.
Recuerde que los niños que cenan con su familia, la mayor parte de la semana, tienen una alimentación más saludable que los que no lo hacen.
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