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El recién nacido debe alimentarse, exclusivamente, con leche materna desde que nace hasta los 6 meses de vida. Pero por diversas razones hay madres que dan a su bebé, además de leche materna, otro tipo de lacteo diferente, elaborados principalmente en base de leche de vaca. Esta leche contiene proteínas a las cuales el niño puede ser alérgico, produciéndose algunas reacciones en el aparato gastrointestinal, piel y sistema respiratorio.
En el aparato gastrointestinal se presentan: náuseas, vómitos, diarrea y dolor abdominal. En la piel puede presentarse urticaria, dermatitis alérgica, edema y erupciones rojas en diferentes zonas, momentos después de haber ingerido la leche de vaca. En casos raros se pueden presentar crisis de presión arterial baja, pérdida de conocimiento y shock.
Lo positivo de la alergia a la leche de vaca, a la soya y al huevo es que ésta tiende a desaparecer conforme el niño crece. Pero ante la sospecha de este mal, se debe consultar al pediatra o a un alergista para que le indique el uso de leches de reemplazo tratadas especialmente o que se obtienen de fríjol de soya.
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