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Aunque los hijos no digan nada, ellos también pueden padecer emocionalmente por causa de la infidelidad de sus padres. El dolor será variable según la madurez y la edad que tengan en el momento de enterarse de la noticia.
Así cuando se trata de menores de 5 años, perciben las lágrimas de la madre y absorben la pena que se está viviendo. También sienten la ausencia del padre. Si a esto se le suma las peleas, ellos podrán sentirse equivocadamente culpables del problema.
Reacciones violentas Aunque los adolescentes suelen tener actitudes de valentía y firmeza de espíritu, el saber que su hogar esta conmovido por una traición los hace sufrir, pudiendo reaccionar de modos variados, así, cuando la infiel es la madre, la reacción es peor que cuando el infiel es el padre, el resentimiento los lleva a botar a la madre de la casa porque les resulta intolerable vivir esa situación.
Cuando la falla parte del padre la situación es algo más tolerable y, a pesar de ello, muchos de estos muchachos se ponen del lado de su madre formando un grupo compacto que, incluso, puede llegar a agredir a la intrusa.
También hay situaciones donde la hija mujer reacciona peor que la misma esposa, llegando a ser violenta contra el padre infiel, al cual incluso le quita el habla por mucho tiempo.
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