|
Todo tipo de manifestación de un niño debe tomarse en cuenta, sobre todo porque permanentemente está inventando, desarrollando y creando situaciones en la vida que permitirán crecer, avanzar y, sobre todo, aprender de sus errores.
Las amenazas, en niños menores de 5 años, permitirán tener en cuenta cuáles son sus fantasías.
Entre niños entre 6 y 10 años, pueden ser tomadas como problemas con la autoridad en la casa. Son actos, muchas veces, desesperados debido a que no se entienden con sus progenitores.
Las amenazas de adolescentes siempre son peligrosas, ya que pueden llevar a actuaciones y al cumplimiento de las mismas. En estos casos es mejor dialogar largamente con el joven y llegar a un acuerdo.
Habrá que recordar que cuando un niño amenaza a los padres, está poniendo a prueba su fuerza contra la autoridad y, por tanto, es una forma de desafío. En algunos casos, vendría muy bien una evaluación psicológica si las amenazas son constantes.
|