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Durante el verano la mujer aumenta en un 40% el riesgo de padecer de infecciones ginecológicas, ya que existen distintos factores que favorecen el contagio, como la asistencia a playas y piscinas.
Por ello se recomienda, a todas las mujeres en edad reproductiva (de 15 a 49 años), realizarse un chequeo integral ginecológico durante el verano con el fin de prevenir las infecciones vaginales como las tricomoniasis, la vaginosis bacteriana y la candidiasis.
Los síntomas de estas infecciones se distinguen por la secreción vaginal abundante, mal olor de esta secreción, prurito vulvar y enrojecimiento de la zona, etc. Otras infecciones más frecuentes, en esta temporada, son: la vulvovaginitis por hongos (inflamación de vulva y vagina), las cervicitis (inflamación del cuello del útero) y enfermedades de transmisión sexual.
Es importante destacar que todas las infecciones se pueden prevenir con higiene y acudiendo al ginecólogo oportunamente, ya que normalmente se identifican mediante una revisión ginecológica al hacer un estudio más profundo.
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