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Cada vez más, distinguidas personalidades se oponen a una vulgar y reaccionaria campaña contra las ONGs. Este Búho supo de ellas en la universidad. En los inicios de los 80, muchos estudiantes de diferentes especialidades ingresaban a practicar en estas organizaciones que trabajaban en áreas marginales, que al nefasto gobierno militar nunca le interesó. Donde no llegaba ni un sol del Estado. Por eso, los financistas extranjeros, a sabiendas que si daban dinero para los proyectos a los burócratas del gobierno no se hacía nada, prefirieron dar los fondos a organizaciones ajenas al Estado, serias y honestas. Por eso se llaman ONGs. Por algo no tienen cuarenta años de trabajo. Estas instituciones, que hoy son satanizadas, trabajaron los proyectos de desarrollo de Villa El Salvador, Huaycán, Vitarte, Comas, San Martín de Porres o en la sierra y la selva. Instituciones donde laboraban sociólogos, trabajadores sociales, ingenieros, médicos, antropólogos, como mis amigos del CAAAP, que dirigidos por curas apoyaban a los indígenas de la selva. Sin la pompa, los sucios intereses privados de Eliane Karp y sus amigotas de la Conapa. No, era un trabajo silencioso. Los mejores estudiantes de sociología, historia y antropología pugnaban por practicar en el IEP, el prestigioso Instituto de Estudios Peruanos. Notables profesores sanmarquinos, como Julio Cotler o María Rowstorowski realizaban allí sus investigaciones sociales e históricas con presupuestos limitados. Hay que ser tremendamente ignorante para hablar y despotricar del trabajo de estos notables y desinteresados amantes del Perú, su historia y su destino, como lo hacen los apristas, como Mulder o el siniestro fujimorista, Rolando Souza. Como le señaló Julio Cotler a Rosa María Palacios, esta ofensiva tiene a Alan a la cabeza, pero está bien secundada por Cipriani, quien dijo que 'los derechos humanos era una cojudez', y junto a ellos, la llamada 'derecha liberal', los empresarios que traicionaron a Vargas Llosa y se pasaron al fujimorismo y no tienen nada de liberales y sí de mercantilistas. O un Giampietri, que piensa que los asesinos de niños, mujeres y ancianos en Accomarca, como Telmo Hurtado, son héroes de la patria y hay que condecorarlos. ¿Qué se puede esperar de un vicepresidente que es una mezcla de Pinochet, Videla y Martin Rivas? Esta campaña tiene como punto de mira a los organismos defensores de los derechos humanos. Apago el televisor.
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