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El gobierno está a un paso de dar un salto al vacío del cual se puede arrepentir. ¿A qué vienen ahora las bravatas del Presidente de desafiar a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en su cantaleta por dar la pena de muerte a los terroristas? Mientras los especialistas sostienen que García propone un 'imposible jurídico', su auditorio aplaude confundido la pena de muerte para un violador y asesino de un niño o de Abimael y la vieja Iparraguirre. Apelar a los sentimientos de venganza y revancha más primarios, es un recurso irresponsable y maquiavélico.
García no es tonto. Justo en momentos en que su partido sostiene un tórrido romance con el fujimontesinismo en el Congreso para dar zarpazos antidemocráticos sobre el control de las ONGs, por ejemplo, lanza este clamor, sacado fuera de contexto. Vemos a un Alan totalmente distinto del candidato que asistía a parrilladas, tomaba cerveza, cargaba bebitos orinaditos, decía que iba a eliminar la renta básica y bajar las tarifas de agua y luz. Ese Alan despotricaba de la 'derecha' y zarandeó a Woodman diciéndole 'hombre de Dionisio Romero'. Hoy se regala con el banquero y hasta lo cochinea 'que le invite un coctelito', mientras premia a Woodman y lo pone en el IPD. Según Javier Diez Canseco, García es un hombre imprevisible: 'Lo conozco desde muy joven porque estudiamos en la Universidad Católica (.) él caminaba con un maletín donde guardaba un arma de fuego, un petardo de dinamita y los exhibía para demostrar la fuerza que tenía'.
La verdad es que hay varios Garcías y uno no sabe cuál es el verdadero o, sencillamente, no existe. Está el padre amoroso, el de la familia modelo y marido ejemplar, pero existe el otro, el que tiene un hijo con otra mujer y no dice nada. El que fue perseguido por Fujimori y hoy gobierna para él, pues sus congresistas y los fujimoristas se dedican hoy a buscarle pillerías a Toledo y se olvidan del ladrón mayor que saqueó el país junto a Montesinos. Y tiene para ello operadores políticos hábiles, como Del Castillo, quien pretende tender puentes y pegarla de tolerante, pero por el otro cuenta con un Mulder, rabioso desde el Congreso, que sale a insultar a la Defensora del Pueblo ('que salga del clóset'), ladra y despotrica contra las ONGs a la manera de los dictadores como Hugo Chávez. Apago el televisor.
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