Las alcaldías son botines codiciados por algunos filibusteros de la política. Piratas sin escrúpulos que alucinan que el municipio es un puerto desvalido al que hay que saquear. No olviden que el siniestro Vladimiro utilizó los municipios más populosos para apoyar la fraudulenta 're-reelección' del japonés ladrón. Miles de dólares sucios, provenientes del narcotráfico y la compra de armamento chatarra, se utilizaron para armar fiestas con chicheritos lúmpenes que terminaban en orgías. Con una TV comprada y una prensa basura al servicio de estos burgomaestres ayayeros de la mafia, las denuncias sobre corrupción municipal de estos alcaldes vendidos, se mantenían ignoradas. Sin embargo, no hay mal que dure cien años y ante tan evidentes pruebas de robo y malversación de fondos, uno de estos alcaldes de un populoso distrito fue denunciado, investigado y condenado por el Poder Judicial. Era conocido en el ambiente de las plumas y lentejuelas, donde le gustaba 'bucear', como el tristemente célebre 'Chafloque'. Muchos pensaban que después de tan vergonzosa función pública, este travestido de la política se mantendría bajo las sombras de donde nunca debió salir; sin embargo, ahora pretende regresar al municipio.
Increíble que un cuestionado funcionario, que fue a dar con sus huesos a la cárcel por malversación de fondos, pretenda regresar al municipio. ¿Se burla del pueblo? Esta situación no sólo se da en Lima, sino también en provincias. Sujetos inescrupulosos pretenden llegar a los municipios para enriquecerse a costa de la comuna. Ese es un crimen que en distritos populosos, donde la suciedad y su consiguiente foco de enfermedades contagiosas, las delincuencia y el pandillaje, las drogas y la prostitución clandestina son los problemas más difíciles de resolver, se presenten sujetos con prontuario, incluso involucrados en denuncias por orgías con gays y muertes. Un alcalde debe ser una persona proba, honesta, con una foja de servicios públicos intachable. Comparen a estos sujetos impresentables con señores como los recordados alcaldes Alfonso Barrantes o Luis Bedoya Reyes. Los electores deben castigarlos en estas elecciones. Si desean enriquecerse que trabajen honradamente y no pretendan ingresar al municipio para hacer de las suyas y agenciarse de fondos para pagar los caprichitos de los jovenzuelos de su entorno íntimo. Apago el televisor.