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Alan se las sabe todas. Cada vez que el gobierno afronta problemas o es seriamente cuestionado, por temas como la evidente alianza parlamentaria entre apristas y fujimoristas para controlar las ONG's, el presidente sale al frente con su cantaleta de siempre: 'La pena de muerte'. El mandatario viste su traje negro con capucha y su hoz y se pone a gritar a los cuatro vientos: ¡Pena de muerte! Como si el solo anuncio sumiera a la opinión pública en estado de ceguera. Ahora, después de pedir la pena capital para los violadores de niños, la exige enérgicamente 'para los terroristas'. En momentos en que los subversivos están presos, los cabecillas como Abimael y su mujer, la termocéfala Elena Iparraguire, tienen cadena perpetua, el presidente pretende colocar como punto prioritario de su agenda la muerte de ellos. Cuando el terrorismo presenta un incipiente rebrote, pero que no significa ningún peligro real.
El verdadero peligro es su alianza con el fujimorismo, para dar polémicas leyes que controlan las ONG's (lo cual significa cortar toda voz preocupada por los derechos humanos y las libertades democráticas) y boicotear la trabajosa extradición de Fujimori de Chile. Los cien días del gobierno aprista no se presentan como un lecho de rosas, pese a que las encuestas lo aprueban. El mismo hecho de revelar -obligado por las circunstancias- que tenía un hijo escondido, no lo deja bien parado. No sólo porque mintió al país, pues Bayly demostró con un video que a una semana de nacido el pequeño Federico, Alan estaba besándose en el mitin de la Fraternidad con Pilar Nores, quien tuvo que humillarse para lavarle su imagen. El presidente advierte que se le viene un tremendo problema con la derrota del candidato aprista Benedicto Jiménez, por lo que pretende lanzarle un salvavidas y retoma el tema del terrorismo -del que el 'Sheriff' es experto- para darle un 'empujoncito', lanzando por todo lo alto el 'peligro' de la subversión y la conveniencia de implantar la pena de muerte a sus cabecillas. Pero ya no sorprende a nadie. Sus cortinas de humo son demasiado evidentes y ya no engañan a nadie. Apago el televisor.
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