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Este Búho no puede evitar comentar la película surcoreana 'Old Boy', cuyos 'brillantes' traductores la presentan como 'Hipnosis mortal'. La cinta está basada en un cómic japonés cuyo personaje es 'Old Boy', y es la segunda parte de una 'Trilogía de la venganza', del director surcoreano Park Chan-Wook. Se sabía que la película causó una verdadera revolución en el Festival de Cannes 2006, consiguiendo que el presidente del jurado, Quentin Tarantino, sea su más fervoroso admirador, e impuso que a este thriller se le otorgue el 'Gran premio del jurado'. El argumento es alucinante. Oh Dae-Su, nombre que curiosamente significa 'el que se lleva bien con todos', es un padre de familia que una noche se emborracha al salir del trabajo y termina en la comisaría. Al salir, junto a un amigo, éste ingresa a una cabina para llamar a la esposa de Oh Dae Su para decirle que él está bien y le lleva un regalito a su hijita. Cuando sale de la cabina, su amigo ha desaparecido. A partir de allí, se muestra al protagonista en una prisión. Lo alimentan por debajo de la puerta y no puede ver a sus captores. Ni siquiera sabe por qué está detenido y sólo se entera de las cosas por medio de la televisión. Allí, con horror, ve en el noticiero que su esposa fue asesinada y que él es el principal sospechoso. Desesperado, por más que se autoflagela, sus raptores no le tienen piedad. Los años van pasando, desde 1988, por la tele se ve cómo se suceden impactantes sucesos mundiales, como la caída de 'Las Torres Gemelas', la guerra de Irak, el mundial de fútbol. Sólo su deseo de venganza y de saber quién podía estar detrás de tan diabólica revancha, supera al deseo por conocer ¿por qué lo castigaron de tal manera, no sólo arrebatándole lo que más quería, su familia, sino su libertad? Quince largos años no le alcanzaron para saber a quién había ofendido de esa manera, ¿tantos enemigos tenía? ¿Cuántos maridos engañados pudieron ofenderse para infligirle semejante tortura?
Una mañana aparece en la azotea de un edificio. Lo liberaron junto a una billetera llena de dinero y un celular. Pero su calvario recién comenzaría. En un restaurante conoce a una tierna cocinera, Mi-Do. Pese a su aspecto desastroso, la muchacha se siente atraída por él. Juntos comenzarán a investigar. Descubren que su hija fue dada en adopción a unos suecos. Su misterioso enemigo se comunica a través del celular. Le da pistas. Oh Dae-Su logra dar con el edificio donde se mantuvo cautivo. Aquí, la película ingresa a una espiral de violencia, de torturas. Pero nada puede saciarlo, si no llega a descubrir a su enemigo. El odio se abre paso al amor, pues su corazón lacerado se deja llevar por los encantos de una fiel Mi-Do, en momentos en que su enemigo por fin se corporiza. Para entender su situación, tiene que viajar al túnel del tiempo. Tal vez en su lejana época escolar se granjeó algún enemigo. Cuando uno piensa que ya se descubrió todo, que sólo nuestro 'héroe' culminará su justiciera venganza, se derrumba todo el castillo de naipes. Nada fue lo que parecía ser. El final es telúrico y remueve en sus cimientos al espectador. Tan desolador como una tragedia griega de Sófocles. Hay que ser de piedra para salir del cine y olvidarse de una pareja entrañable como Mi-Do y Oh Dae-Su. Imperdible. Apago el televisor.
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